Estas imágenes ansían empequeñecer lo grandioso y engrandecer lo pequeño, buceando en la parodia y el lirismo, explorando una lectura ética y persiguiendo el conocimiento, hacia una crítica profunda a los valores impuestos por la civilización como modelo único e insoslayable.
Estas fotografías no son instantáneas, sino que alimentan vocación de historia. No inducen estatismo, sino movimiento; no infieren descripción, sino narración; no desprenden pintura, sino argumento.
No son simples hallazgos visuales; no una coincidencia casual y matutina, sino una indagación nocturna y sosegada.
Claror revela un diálogo constante entre objetos cotidianos aparentemente dispares que destellan un insólito claror. |